Asolearse con precaución

El sol es una incalculable fuente de energía, bienestar y salud, basta con aprender a convivir con él conociendo los beneficios que nos aporta y evitando los riesgos producto de su abuso.

Los rayos solares son fuente natural de vitamina D, ésta a su vez es vital para la absorción de calcio y fósforo en los huesos. Fomenta la normal contracción de los músculos, apoya al sistema nervioso y favorece a la circulación sanguínea. La luz solar no solo aporta beneficios fisiológicos, sino también psicológicos en algunos casos estimula la síntesis de los neurotransmisores cerebrales responsables del estado anímico.
               

Es importante aprender a convivir con el sol conociendo los beneficios que nos aporta y evitando los riesgos producto de su abuso. Si usted es de aquellas personas que no pueden dejar de broncearse durante las temporadas vacacionales, tome en cuenta que una exposición inadecuada a los rayos solares (incluso en días nublados) puede ser perjudicial para su salud. Nuestra preciada piel es parte de la estructura de nuestro organismo, ya que está diseñada para protegernos de las agresiones que recibimos del exterior. Posee mecanismos de defensa naturales que nos salvaguardan frente a la acción de los rayos solares. Si tomamos las medidas necesarias para protegerla, se pueden evitar enfermedades y lesiones que pudieran disminuir nuestra calidad de vida.

Existen varios tipos de radiaciones solares y se clasifican según su incidencia sobre la superficie terrestre:

* Radiación Ultravioleta (de efecto biológico): rayos UVC, UVB y UVA.

* Los rayos UVA se ven menos afectados por la atmósfera. Por consiguiente, la radiación UV que alcanza la superficie terrestre esta compuesta principalmente por rayos UVA y un pequeño componente de rayos UVB.

* Radiación visible (efecto luminoso): Es la luz que perciben los ojos y que diferencia el día de la noche. Nos permite percibir los colores y distinguirlos. Sin su presencia, veriamos todo en blanco y negro. Penetra hasta la hipodermis.

* Radiación infrarroja (efecto calorífico): Penetra hasta la hipodermis y seguramente provoca vasodilatación.

La sobreexposición al sol puede causar los siguientes daños a nuestro organismo:

* Problemas neuropsicológicos (adaptación al trabajo nocturno, jet lag, ritmos biológicos, trastornos ansioso-depresivos)

* Problemas metabólicos (interacción con la vitamina D3 y la hiperbilirrubinemia)

* Problemas dermatológicos (urticaria solar, quemadura solar, fotoenvejecimiento, tumores cutáneos, etc.)

* Problemas oculares (cataratas)

Tome medidas preventivas:

Evite exponerse al sol al mediodía (entre las 11 a.m. y las 4 p.m) que es cuando los rayos del sol son más dañinos.

Las primeras dosis de exposición al sol deben ser progresivas (de 10, 15 y 20 minutos, y preferiblemente manténgase en movimiento).

Utilice prendas de vestir adecuadas (gorra, sombrero, sombrillas, etc.)

Resguarde sus ojos utilizando lentes de sol adecuados que protejan contra los rayos ultravioleta.

Evite el bronceado artificial mediante rayos UVA, ya que éstos pueden ocasionar quemaduras y envejecimiento cutáneo prematuro.

Las mujeres embarazadas deben evitar la exposición al sol.

Utilice con frecuencia un bloquedor solar adecuado sobre la piel que proteja contra radiaciones UVA y UVB, con un factor de protección solar (FPS) alto, recuerde que cuanto mayor sea el número de FPS, mayor será su protección. Los niños deben ser protegidos al máximo.

Evite medicamentos o cosméticos que puedan sensibilizar la piel frente a las radiaciones solares, y no utilizar productos que contengan alcohol porque pueden producir manchas oscuras en la piel.

Beba abundante cantidad de líquidos para compensar la pérdida de agua causada por el sudor.

Tomando en cuenta estas medidas, usted y su familia se sentirán seguros y disfrutarán de sus vacaciones sin riesgos de lesiones causadas por astro rey.

Artículo Cortesía: www.cantv.net/salud/

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